29 de enero de 2026

Chile enfrenta el desafío de adaptar sus redes eléctricas a una electrificación creciente impulsada por electromovilidad, climatización y generación distribuida, con margen para ejecutar ajustes si se actúa con anticipación, según planteó un especialista del sector energético.

Bernardo Severino, jefe de Estudios del Centro de Transición Energética de la Universidad Adolfo Ibáñez, sostuvo que las redes actuales fueron concebidas para un modelo centralizado y unidireccional, lo que obliga a actualizar criterios de planificación y operación ante nuevos patrones de consumo, sin que ello implique una limitación insalvable del sistema.

“Las redes eléctricas en Chile no fueron diseñadas para el nivel de electrificación que se proyecta, pero eso no significa que el sistema esté en una situación crítica. Lo que se requiere es anticipación, planificación y priorización de inversiones”.

El análisis apuntó a que la masificación de vehículos eléctricos, paneles fotovoltaicos y equipos de calefacción eléctrica desplaza al usuario hacia un rol activo, incorporando flujos bidireccionales y requerimientos de gestión distintos a los históricos. En este marco, el ajuste se asocia a una planificación distinta y a refuerzos selectivos, más que a una reconstrucción total de infraestructura.

Desafíos localizados, no generalizados

Severino indicó que las brechas de preparación no son homogéneas: existen puntos críticos que deben reforzarse según la velocidad de electrificación y las condiciones locales de la red. En esa línea, planteó que no toda la infraestructura enfrenta el mismo nivel de estrés, lo que abre espacio para priorización territorial y secuencias de inversión.

El planteamiento subrayó que el desafío no es principalmente tecnológico: soluciones como almacenamiento, electromovilidad y equipos eléctricos eficientes están disponibles y con costos a la baja. El eje se desplaza hacia la integración sistémica, coordinación entre actores, y nuevas prácticas de operación consistentes con redes que deberán gestionar mayor variabilidad y bidireccionalidad.

Datos, interoperabilidad y ciberseguridad

En redes inteligentes, la digitalización y los datos pasan a ser habilitantes. El especialista relevó desafíos de gobernanza de datos, interoperabilidad, estandarización y ciberseguridad, en un escenario donde el uso de información de consumo y respuesta a señales tarifarias se vuelve parte del funcionamiento del sistema.

“Chile aún está a tiempo de adaptar sus redes eléctricas, pero esa ventana no es indefinida. Las decisiones que se tomen hoy van a determinar si el sistema acompaña o no el crecimiento de la demanda eléctrica”.

Otro punto técnico abordado fue la confiabilidad del suministro como condición para acelerar la adopción de nuevas cargas, particularmente en electromovilidad. El académico planteó que, si la red no acompaña el ritmo de penetración, se afecta la confianza del usuario; y citó como ejemplo la necesidad de inversiones específicas para mejorar continuidad de servicio en el sur si se busca electrificar calefacción mediante bombas de calor.