30 de septiembre de 2026

 

El camino de Chile a la electrificación de la matriz avanza decididamente, pero sigue enfrentando retos para extender su impacto en industrias y procesos clave de la economía que aún utilizan combustibles fósiles.

En su camino para lograr las metas energéticas y de carbono neutralidad a 2050, Chile avanza de forma importante en la incorporación de energías renovables en el sistema eléctrico, pero hoy tiene el desafío de aprovechar de forma eficiente su uso y aumentar la electrificación en reemplazo de combustibles fósiles para transformar definitivamente la matriz energética.

«El avance es muy significativo porque confirma que las energías renovables ya tienen un rol estructural en el sistema eléctrico chileno. A agosto de 2026, las ERNC alcanzan un 42,5% de participación acumulada en la generación eléctrica», indica la directora ejecutiva de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (Acera), Ana Lía Rojas.

Según el catastro de la entidad, ya se cuenta con 20.923 MW de capacidad ERNC instalada, equivalente al 52,3% de la capacidad total. «Son cifras que muestran la magnitud de la transformación que ha experimentado nuestro sistema eléctrico. Estos avances hacen más visibles los desafíos de integración», dice Rojas, y agrega que a agosto se acumularon 3.014 GWh de energía ERNC vertida, cifra 3,5% menor que en el mismo período de 2025, «pero que sigue reflejando una cantidad relevante de energía renovable que no pudo ser incorporada al sistema».

Pese a los avances, las metas a 2030 y 2050 dependen de transmisión, flexibilidad, electrificación y demanda progresen a la par para aprovechar la creciente oferta renovable, advierte.

Para la socia adjunta de servicios de cambio climático y sostenibilidad de EY, Romina Gaete, el desafío está pasando de incorporar energías renovables a integrarlas de manera eficiente al sistema. «Una mayor penetración de fuentes como solar y eólica requiere avanzar simultáneamente en transmisión, almacenamiento y flexibilidad, y los largos ciclos de planificación y desarrollo de nueva infraestructura de transmisión refuerzan la necesidad de anticipar hoy las necesidades futuras de la red», acota.

42,5% fue la participación de ERNC en la generación eléctrica local acumulada a agosto de este año.

23% del consumo de energía en el país corresponde a electricidad.

Electrificar la economía

Rodrigo Barraza, director del Centro de Transición Energética de la U. Adolfo Ibáñez, advierte que el desafío hacia 2050 es usar la electricidad limpia para sustituir combustibles en transporte, industria, minería y climatización, junto con mejorar la eficiencia energética. «Chile tiene una posición particularmente avanzada en materias eléctricas, pero todavía enfrenta una segunda etapa bastante más compleja: transformar el resto de la matriz energética», dice.

Hay que electrificar la economía, afirma Rojas. Indica que la electricidad representa cerca del 23% del consumo del país, y cerca del 63% de la matriz energética todavía depende de combustibles fósiles.

«La hoja de ruta de la Agencia Internacional de Energía señala que para alcanzar la carbono neutralidad, esa participación tendría que llegar aproximadamente al 55% en 2050. Es decir, el sistema eléctrico no solo tendría que descarbonizarse: tendría que crecer para abastecer una parte mucho mayor de las necesidades energéticas del país», advierte Barraza, lo que implica avanzar en electromovilidad, electrificación de procesos térmicos industriales y mineros, bombas de calor y otros usos actualmente abastecidos por combustibles.

«Dependiendo del proceso, las alternativas pueden incluir eficiencia energética, energía solar térmica, biomasa utilizada con tecnologías de altos estándares de control de emisiones y, para determinadas aplicaciones difíciles de electrificar, combustibles de bajas emisiones», dice.

El Sistema Eléctrico Nacional indica que descarbonizar es una tarea que permitan integrar de forma segura la energía renovable, «en base a un escenario futuro donde podrá haber algunas horas del día donde el 100% de la demanda se abastezca con estas tecnologías», indica Rodrigo Espinoza, gerente de operación del Coordinador Eléctrico Nacional.

Gaete indica que la urgencia está en lograr que transmisión, almacenamiento, regulación y demanda eléctrica crezcan de forma coordinada. «De hecho, entre las prioridades energéticas anunciadas para el segundo semestre de 2026 se encuentran precisamente la electrificación de los consumos, integración del almacenamiento, fortalecimiento de la transmisión y modernización de la distribución eléctrica».

Dónde avanzar

Para Espinoza, el aporte de las energías renovables no debe evaluarse solo por la cantidad instalada, sino también por cómo se integra al sistema, dónde se ubica, qué duración de almacenamiento ofrece y qué servicios de control, regulación de frecuencia y soporte de tensión puede entregar. «El almacenamiento, junto con una red de transmisión robusta y recursos renovables con capacidades de control avanzadas, será clave para mantener la seguridad y la calidad del sistema», indica.

«La gran pregunta de los próximos años ya no es solamente cuánta energía renovable podemos producir, sino cómo logramos que esa energía limpia llegue de manera competitiva y segura a actividades que hoy todavía dependen de combustibles», destaca Barraza, para quien es paso previo para sustituir todos los combustibles por electricidad.

Gentileza Diario Financiero