30 de junio de 2026

 

Los sistemas BESS aportan flexibilidad, estabilidad y respaldo al sistema eléctrico. Expertos destacan que su desarrollo permitirá integrar más energías renovables y reducir costos de operación.

Además de almacenar energía, los sistemas BESS se han consolidado como una herramienta clave para acelerar la transición energética. Su versatilidad les permite cumplir múltiples funciones, desde contener excedentes de generación renovable y reducir la necesidad de generación térmica en horas punta, hasta entregar respaldo ante cortes de suministro y aportar flexibilidad al sistema eléctrico.

«Los BESS hoy se ven como una tecnología habilitante para acelerar y alcanzar las metas de la transición energética», destaca Rodrigo Palma, académico del Departamento de Ingeniería Eléctrica e investigador del Centro de Energía de la Universidad de Chile. Agrega que estos sistemas también pueden reducir los vertimientos de energía renovable durante las horas de mayor generación solar en el norte del país y aumentar la resiliencia de los hogares frente a cortes de suministro.

Para Ana Lía Rojas, directora ejecutiva de Acera, este aporte cobra especial relevancia en un escenario de alta penetración de energías renovables y retiro progresivo de centrales convencionales.

«Los BESS están comenzando a jugar un rol cada vez más importante no solo en el arbitraje de energía, sino también en la prestación de servicios complementarios de control de frecuencia», asegura la directora ejecutiva de Acera, Ana Lía Rojas.

En ese contexto, explica, el sistema requiere que tecnologías basadas en inversores aporten atributos de fortaleza de red que antes entregaban las máquinas síncronas, como inercia y potencia de cortocircuito.

«En este sentido, los BESS están comenzando a jugar un rol cada vez más importante no solo en el arbitraje de energía, sino también en la prestación de servicios complementarios de control de frecuencia, históricamente dominados por unidades térmicas e hidráulicas», asegura la directora de Acera.

Rodrigo Moreno, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias y de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, explica que, al tratarse de un recurso basado en electrónica de potencia, los BESS responden con gran rapidez, lo que les permite cubrir prácticamente toda la cadena de servicios complementarios del Sistema Eléctrico Nacional, incluyendo control de frecuencia, control de tensión y funciones más avanzadas como respuesta rápida de frecuencia (FFR), inercia sintética y fortaleza de red mediante control grid-forming.

El académico sostiene que el valor económico de estas capacidades puede ser enorme. «En mercados como el de California, las baterías saturaron los mercados de servicios complementarios. Si calculamos que la demanda de todos los servicios complementarios de frecuencia en Chile, agregados, no es mayor a 1 GW y la capacidad instalada en BESS en el mediano plazo llegaría a 9 GW, el ahorro potencial en costos de operación para el sistema sería muy significativo».

Concuerda con este diagnóstico Rojas, y añade que a medida que aumenta la participación renovable, las oportunidades ya no están solo en inyectar o desplazar energía, sino también en aportar flexibilidad al sistema. «Esto abre espacios en provisión de nuevos servicios complementarios, aplicaciones asociadas a la gestión de congestiones de red, gestión de rampas, respaldo operativo y soluciones de suministro más robustas para clientes libres y sectores intensivos en consumo eléctrico», declara.