4 de Agosto de 2026

Con una demanda eléctrica en aumento, el almacenamiento mediante baterías comienza a consolidarse como una herramienta clave en la minería para sostener la electrificación de las faenas y aumentar la participación de energías renovables.

La mayor demanda eléctrica proyectada para la industria está acelerando el desarrollo de sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías (conocidos como BESS, por su sigla en inglés), una tecnología que comienza a ganar protagonismo para respaldar la operación de las faenas. Según estimaciones de Cochilco, el consumo eléctrico de la minería del cobre aumentará un 20,2% entre 2025 y 2034, impulsado por procesos cada vez más intensivos como la concentración de minerales y el uso de agua de mar.

El gerente de operación del Coordinador Eléctrico Nacional, Rodrigo Espinoza, explica que estos sistemas ya están fortaleciendo la operación de todo el sistema eléctrico. Afirma que hoy existen más de 4.500 MW en operación o pruebas que permiten almacenar excedentes de energía renovable, principalmente solar, para utilizarlos en los periodos de mayor demanda. «Los BESS aportan mayor flexibilidad para enfrentar las variaciones propias de la generación renovable, contribuyen al balance entre oferta y demanda y permiten responder con rapidez ante cambios en las condiciones operacionales», dice.

Para el director de desarrollo estratégico de CIL Lithium, Sebastián Quiñones, la presión sobre la demanda eléctrica no provendrá solo del cobre. De acuerdo con cifras del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), Chile fue el tercer productor mundial de litio en 2025 y concentra el 25% de las reservas globales, mientras el crecimiento de nuevos proyectos incrementará el consumo energético asociado a este mineral. Por ello, sostiene que «su valor no radica únicamente en almacenar energía solar diurna y desplazarla a la noche, sino en habilitar una operación minera 24/7 con matriz 100% renovable».

Quiñones añade que el mayor potencial de estas tecnologías está en procesos de alta demanda energética, como las plantas concentradoras, la desalación y la gestión de los horarios de consumo, donde permiten mejorar la continuidad operacional y reducir los costos eléctricos mediante el desplazamiento de la demanda fuera de las horas punta.

Sin embargo, la masificación de estos sistemas aún enfrenta desafíos. El jefe de estudios del Centro de Transición Energética de la UAI, Bernardo Severino, señala que, aunque los cambios regulatorios han impulsado las inversiones y el desarrollo de capacidades técnicas en el país, todavía es necesario validar tecnologías, desarrollar nuevos modelos de operación y contar con infraestructura de prueba que permita integrar de forma segura un mayor número de baterías al sistema eléctrico. También plantea que herramientas como los sistemas avanzados de gestión energética y los gemelos digitales serán claves para optimizar el uso del almacenamiento al interior de las faenas.

A su vez, según Quiñones, la barrera también es regulatoria. Por eso, plantea la necesidad de avanzar en «reglas claras, transmisión suficiente y un marco que reconozca el valor real que estos sistemas aportan a la operación minera».

Gentileza Diario Financiero.